Yelele y la paz interior

Yelele: Concepto yoruba de paz interior

En su libro La Ética del Corazón, Adrián de Souza explica como para la cultura yoruba existe un entendimiento profundo sobre cómo el ser humano, en su proceso de desarrollo y evolución espiritual, “tiene que despertar a la Verdad venciendo los obstáculos de la ilusión que ofrece la Mentira” (p. 70).  Para los yorubas, los obstáculos se vencen cuando se sincroniza el ser con la naturaleza, creando un estado de paz y calma interior. Este proceso, de vencer los miedos internos y lograr nuestra paz interior, se conoce como Ifá-Yelele. Cabe señalar que dicho proceso es guiado por Ifa quien es el único que ofrece luz y entendimiento de las circunstancias que se deben transformar para optimizar nuestros destinos en la medida que podamos discernir con efectividad lo bueno de lo malo.

En el odun de IkaShe se revela como Yelele logra aprender a expresarse luego de entender la expresión simbólica de los significados de las semillas sagradas utilizadas en el proceso adivinatorios de Ifá. Según nos relata los versos de Ifá:

“Yelele buscaba cómo hablar…
…Yelele tomó las nueces entre sus manos y a su casa regresó.
Mientras dormía todas se les presentaron.
Yo soy la paciencia y mi hermano la honestidad.
Yo soy la prudencia y mi hermano la sinceridad.
Yo soy justicia y mi hermano la perseverancia.
Yo soy la resistencia y mi hermano la humildad.
Yo soy la responsabilidad y mi hermano la generosidad.
Yo soy la gratitud y mi hermano la benevolencia.
Yo soy la meditación y mi hermano la persuasión.
Yo soy la elocuencia y mi hermano el discernimiento.
Yo soy la esperanza y mi hermano el honor.
Yo soy la fortaleza y mi hermano el valor.
Yo soy la sensatez y mi hermano el respeto.
Yo soy la consideración y mi hermano la decisión.
Yo soy la aceptación y mi hermano la armonía.
Yo soy la previsión y mi hermano la piedad.
Yo soy la unión y mi hermano la fidelidad.
Yo soy el último: yo soy el jefe.
Yo soy el custodio  de todos cuando van hablar.
Yelele que no hablaba, al fin pudo hablar.
Soy llama de fuego, soy Ipitán.
Odio y deshonestidad perdieron con sinceridad, porque intervino honestidad.
Maldad e ingratitud perdieron con justicia, porque intervino honestidad.
Lo Universal se hizo público para todos:
Llegó la Verdad!
Yelele que no hablaba, pudo hablar
Soy llama de fuego, soy Ipitán” (p.73)

Los valores y características contenidas en esta poesía de Ifa son los componentes imprescindibles para asistir al ser humano su máximo potencial en su desarrollo espiritual. Más aún la identidad revelada por las semillas sagradas de Ifa, sirven como herramientas esenciales para la conquista de los miedos, ilusiones, ansiedades, obstáculos y dificultades que afrontamos en nuestras vidas. Consciente del estado de conciencia que provoca Yelele, viviremos una vida en paz y tranquilidad interior sobrepasa cualquier adversidad. Es por ello que al final del día sólo con el buen carácter (Iwa Pele) paciencia (Suuru) y perseverancia que Orunmila (el máximo intérprete de Ifa) resuelve todos los problemas del universo. Partiendo desde lo que se puede llamar una ética del corazón, guiada por Ifa, podemos encarnar las palabras sabias de Mahatma Gandhi “ sé el cambio que quieras ver en el mundo”. En estos tiempos, Yelele, hace toda la diferencia del mundo.  A su vez, la ética que evoca,  sirve para la sanación y transformación tan necesitada por un pueblo que se siente al borde del precipicio de la entropía.