¿Por qué estamos aquí?

La filosofía, desde sus inicios, ha intentado contestar la pregunta: ¿por qué estamos aquí? Muchos han sido los intentos intelectuales de crear una constestación que aplaque ese deseo de saciar la sed existencial. Las respuestas más elocuentes se han convertido en los textos clásicos para la humanidad. No obstante, existen otras interpretaciones que contribuyen otra perspectiva a la eterna interrogante existencial.

 La cosmovisión Yoruba entiende que nuestra razón de ser o estar aquí, está intimamente ligado con Orí. El concepto de Orí es uno que propicia la contestación a muchas preguntas existenciales que ha tenido desde los inicios del tiempo la humanidad. En el signo de Obe-Dí, se explica cómo antes de llegar a la tierra todo ser humano escoje su propio Orí. Dado a que no existe otra palabra que se asemeje a Orí, para beneficio de quien lee, usaremos como sinónimo la palabra destino. Aunque Orí para nada se parece al concepto de destino occidental, tienen algunos elementos en común.

 Orí tiene una manifestación que reside en el plano del inconciente: Orí Inu. A su vez, Orí-Inu se divide en dos partes: Orí Apere y Apari Inu. Orí-Apere se refiere al camino predestinado en la tierra que seguirá cada individuo. Mientras que Apari Inu es el comportamiento y/o carácter de la persona. Existe una relación simbiótica entre Orí-Apere y Apere Inu. Más aún, Orí-Inu es el camino que seleccionamos, pero, no nos acordamos cuál fue. ¿Por qué estoy aquí? En el signo de Iroso-Melli se cuenta que en un momento este personaje fue ante el cielo rogándole a Dios para poder mejorar su destino. Después de hacer su debido sacrificio, Iroso Melli salió con la bendición del cielo para cambiar y mejorar su destino. No obstante, al haberse burlado de la deidad del obstáculo y el infortunio, en su travesía entre cielo y la tierra, la deidad con su dedo índice lo intenta capturar. No pudiendo capturarlo le trastocó el punto donde se une el cerebro con la espina dorsal. Así provocando que se le olvide su propio destino y a su vez dejándole una marca de una linea en la espalda. Al igual que este personaje, a nosotros también nos hacen olvidar nuestro propio destino, pues ostentamos la línea en la espalda como evidencia. Es por ello que Orí-Inu con su respectivo Orí Apere y Apere-Inu residen en el incociente.

 Todo lo que hacemos puede mejorar o entorpecer nuestro camino en la vida. Un ciclo constante de causa-efecto. Según nuestras acciones, nuestros caminos mejoran o empeoran. Por ejemplo, según nuestras acciones o reacciones, una secuencia de eventos destructivos y dolorosos que se convierten en un patrón de vida nos puede llevar a lo que se conoce como Orun-Apaadi: una dimensión de sufrimiento donde se reside hasta que nos llegue el turno de regresar a la tierra. Por otro lado si nuestras acciones mediantes pruebas en el camino nos llevan a crecer y mejorar espiritualmente subiremos varios niveles hasta llegar a Orun Apere. Este es el plano de los orishas y las espiritualidades elevadas que no reencarnan.

 Lograr dicho estado de desarrollo espiritual necesita de una integración entre lo que pensamos, lo que sentimos y lo que en el fondo sabemos que debemos ser. La espiritualidad de IFA nos guía en el proceso de honrar nuestro Orí. A través de su espiritulidad, Orunmila nos da las coordenadas para vivir una vida con paciencia y buen carácter. En la medida que la paciencia y el buen carácter sirvan como el centro de nuestra conciencia, nos embarcamos en un proceso donde nos honramos a nosotros mismos. Nos honramos porque tenemos una idea clara de porque estamos aquí. Dicho conocimiento facilita el proceso de crecer para poder lograr lo que nos prometimos antes de llegar a nuestra morada en el planeta tierra. Lo que hacemos o no, determinará nuestra último paradero.

JCM Awo Ni Orunmila Oyekunbikalomi