La Divinidad de la Perseverancia

La Divinidad de la Perseverancia

Para los Yorubas tod@s tenemos una voz interna. Esa voz interna se conoce como la voz de la perseverancia o la divinidad Perseverancia. ¿Su propósito? Recordar los mandamientos o leyes divinas expuestas por Olodumare, en su primer Consejo Divino a las deidades que residían en la Divinosfera antes de partir para la Tierra.

Todas las leyes conferidas se pueden dividir en dos grupos fundamentales. El primer grupo de leyes se circumscriben al hecho de que nadie debe aprovecharse de la ausencia física de Olodumare para arrogarse el papel del Creador del Universo. Todo ser que reside en el Universo debe brindarle, a Olodumare, el debido respeto como creador de todo. Todo trabajo a desarrollarse en la Tierra debe de comenzar rindiéndole su debido respeto a Oloduamre como Creador Eterno.

Por otro lado, el segundo grupo de leyes divinas se resumen en la ley dorada de “No hagas al otro lo que tu no quieres que te hagan a ti”. De aquí emanan los mandatos divinos: a) no matar sin la debida sentencia de todas las divinidades; b) no robar propiedades ajenas, el precio en el Cielo por robo es la muerte; c) no mentir; d) no seducir la mujer del otro; e) no hacer alguna cosa que provoque dolor/sufrimiento; f) resistir el impulso de tomar venganza contra otro. De surgir alguna violación, la misma debía ser resuelta mediante sentencia colectiva en el Consejo de Divinidades.

Más aún, se debe respetar la regla divina de que si alguien perjudicaba la divinidad de su semejante, el castigo sería 10 veces peor que el perjuicio causado. En su infinita sabiduría, Olodumare, aconsejó que el secreto del éxito era escuchar a la voz silenciosa de la divinidad llamada la Perseverancia.

Una de las divinidades que mejor refleja el comportamiento que presupone la perseverancia la es Orunmila. En una de sus historia, se nos relata como Orunmila declaró que aunque pareciera débil y enclenque podía ser más rápido que el relámpago si era ofendido. A pesar que le pueda tomar 3 años en reaccionar, Orunmila otorga un periódo de gracia para que el ofensor tuviera suficiente tiempo para arrepentirse. Aún así, si Orunmila lo decidiera tomar la iniciativa, su reacción sería lenta como el caracol. Aunque Orunmila tuviera numerosos pies como el cienpiés, se mueve lentamente. Orunmila añadió que si en su movimiento se topaba con una roca que obstaculizara el camino, se enrollaría como el cienpíes y esperaría que el follaje del bosque creara un puente para pasar por encima de la roca sin dificultad. Además, si más adelante en el camino se encuentra con un árbol caido, esperaría que el mismo se desconponga para poder continuar con el viaje. Tiene que existir una ira tremenda que resista el embate del tiempo que transcurre para que el follaje se amontone en la roca o se descomponga un árbol.

De tal manera Orunmila, enseña y encarga a sus hijos y seguidores que desarrollen una disposición inagotable hacia la paciencia. Sobretodo cuando alguién nos ofende. Orunmila dicta lo siguiente: “Las medicinas y los hechizos pueden fallar como remedios, pero la eficacia de la paciencia nunca falla”.