Comentarios en torno a la letra del año 2017 para las islas de Puerto Rico

Comentarios en torno a la letra del año 2017 para las islas de Puerto Rico

por: Pablo Torres Awo Ni Orunmila Osa Ure

De primera intención parece contradictorio que Babá Eyiogbe le dé un iré a Ogbe Ate, cuando en el cuerpo de conocimientos de Ifá estos signos o letras se consideran “enemigos”. Sin embargo, y partiendo de la premisa de que la profecía decifrada durante osodde con Oldun el primero de enero de este año es verdad: Iré ayé oyale tesi elese Ochún (un bien de prosperidad firme y completo al pie de Ochún). Es importante recordar que la profecía dictaminada en los registros siempre está condicionada a que hagamos el ebbó o sacrificio, y que éste se da en dos dimensiones. El sacrificio (ebbó) que determinó Oldun durante el osode para cumplir con el manejo de energías a un nivel espiritual, y éste a su vez es completado en el plano material cuando cada uno de nosotros pone en práctica los consejos derivados de la sabiduría de Ifá. De la combinación de ambos niveles es que se logra adelantar el mejor destino posible que escogimos en “Ará Onú” y del que Orúnmila es testigo. Es por lo tanto fundamental entender la mencionada contradicción para poder alcanzar la prosperidad ofrecida en en el osodde.

En el signo Ogbe Ate hay una historia en la que éste un Awó del cielo llamado Abaketekete ayudó a Olá Ayé, la deidad de la prosperidad. Olá Ayé estaba enferma y ningún awó había podido ayudarla. Antes de acudir a su llamado, Abaketekete se hizo osodde donde le recomendaron un sacrificio a Echu y que preparara un jabón con hojas para un baño especial. Cuando atendió a la deidad, el awó le dijo que lo que le hacía daño estaba en su propia casa y que se bañara con el jabón que había preparado. Esa noche Olá Ayé soñó que cuatro de sus cinco esposas y su sirviente favorito se transformaban en ratas que le robaban y lo mordían para enfermarlo, pero en esta ocasión de la jabonera salía un gato que se comía a los intrusos. A partir de entonces Olá Ayé quedó curada y eliminó a sus enemigos. A los siete días Awó Ogbe Ate le pidió permiso para regresar a su casa y Olá Ayé se lo concedió pero para agradecerle lo llevó a su tesorería donde habían tres puertas, y le dijo que abriera cualquiera de ellas y tomara todo lo que quisiera. Cuando se disponía a abrir un de ellas, Echu transfigurado en un niño le advirtió que no abriera las primeras dos por que moriría en el acto, y le aconsejó que tocara en la tercera y esperara el sonido de tres gongos antes de entrar y que saludara a sus ocupantes diciéndoles que solo estaba de paso. Cuando entró, Olá Ayé se molesta porque no había caído en la trampa, cerró la puerta de golpe y Abaketekete no pudo salir. Después de tres días, su ángel de la guarda le dijo que perseverara, que la perseverancia engendra prosperidad. Finalmente pudo salir gracias a Echu.

De igual forma, en Ogbe Ate se dice que el que tiene brazos y no trabaja es el mayor de los vagos. Por lo que debemos entender que esta prosperidad será el producto de nuestra perseverancia y trabajo, pero que tenemos que superar grandes dificultades para verlas materializarse, incluso cuando cumplimos con nuestro trabajo y hacemos el ebbó.

Sin embargo, debemos andar con cuidado. Bastante conocida es la historia de Ogberecuntele y Ogbe Dandi, en la que el primero, envidioso del éxito de su hermano como babalawo, le roba los inkines de su Ifá y los tira al río, haciéndole perder la razón y su comunicación con Orula. Historia que nos advierte que, no solo se puede ser víctima (o ser el victimario) de la envidia de algunos, si no que uno mismo puede convertirse en su peor enemigo en un momento de locura o una mala decisión. Es relevante destacar que es Ochún, oricha que defiende en el osodde y regenta durante este año, quien recoge los inkines botados al río y los guarda para Ogbe Dandi.

Entonces en Babá Eyiogbe, signo del que deriva este iré, nos habla de nuevos comienzos y de la necesidad de llevar una vida organizada para poder obtener los mayores beneficios de nuestros esfuerzos. Si, por el contrario, nos dejamos arrastrar por el caos, nunca lograremos nada. Hay que recordar que en este signo la cabeza no tenía cuerpo para concretizar sus pensamientos. También, se habla de tener un comportamiento moral intachable, de llevar una vida disciplinada y practicar la humildad (que no es lo mismo que la humillación); así como se advierte de que todo servicio o trabajo debe ser justamente recompensado. Hay que tener claro, como explicara Awó ni Orúnmila Oyekunbikalomí en un texto anterior, que no debemos confundir la idea de prosperidad con la sola obtención de dinero o riquezas materiales. Estos son importantes en la medida de que son el vehículo a través del cual la sociedad intercambia servicios y mercancías, pero que no te garantizan la salud, la tranquilidad ni el amor y bienestar de tu familia. Es pertinente recordar la historia en Babá Eyiogbe cuando el Mal, envidioso del Bien porque acaparaba la atención de todos, encantó tres monedas, una de oro, otra de plata y la tercera de bronce, y las arrojó mientras el Bien predicaba; entonces, las personas dejaron de escucharle para luchar por poseer las monedas embrujadas. Se advierte por lo tanto de no dejarse “encantar” o “seducir” por el dinero, incluso (sobre todo, quizás) en momentos de una crisis económica como la que vivimos.

Así que este iré es uno posible que requiere de mucho esfuerzo y trabajo de nuestra parte, superar grandes dificultades (aun cuando hacemos ebbó), de llevar un comportamiento moral intachable y de mantener una disciplina religiosa para desarrollar el buen carácter que predica Orúnmila. De igual forma, es una buena oportunidad de ayudarnos como comunidad (familiar, nacional o religiosa) para prosperar juntos o padecer desunidos.

 

Escrito por: Pablo Torres Awo Ni Orunmila Osa Ure