Los Yorubas y la prosperidad.

Varias han sido las reacciones sobre la Letra de Año para PR. Ifa vaticina para la isla una bendición de prosperidad firme. Naturalmente, desde una perspectiva materialista, la gran pregunta es,  ¿cómo es eso?. Es entendible dicha reacción automática, pero la misma, parte de un desconocimiento de lo que es el concepto-espiritualidad conocido como Aye (la prosperidad). Aunque esto es tema para un escrito más extenso, se quiere compartir unos detalles preliminares para expandir nuestra noción de lo que significa ser próspero.

Según Adrián de Souza en su libro Ifa: Ética del Corazón, advierte sobre el quiebre de valores. En su texto nos relata “El proyecto de vida basado en estudiar, graduarse, obtener un empleo y obtener un puesto de trabajo con una buena remuneración económica (y conseguirlo a toda costa), para comprar objetos lujosos y de marca es una espeluznante moda actual, resultado de la crisis de valores donde lo material desplaza a la ética primigenia, se desdibujan los límites entre el bien y el mal; la -prosperidad- falsa deslumbra y ciega”.

Ifa provoca mirar la prosperidad desde otra perspectiva. La prosperidad para los Yorubas, más allá de los bienes materiales, se asocia con “el curso feliz de los acontecimientos de la vida, por lo tanto es un beneficio que se alcanza a partir de una determinada actitud ante la vida”. Al hablar de prosperidad hay que hablar de longevidad, buena salud, tranquilidad espiritual, descendencia (tener hijos) y bienestar material (que provoca balance armonioso con el entorno). Limitarlo a solamente a bienes materiales o dinero es una falsa prosperidad. Acumular riquezas por acumular es una falsa prosperidad. En los instantes que se logre acumular riquezas, Ifa observa cómo se adquirió dicha riquezas. ¿Fue de manera honesta y honrada? ¿Cómo se benefician los que están a nuestro alrededor con esa riqueza? La riqueza acumulada provoca balance o desbalance en mi comunidad? Según Ifa, quien sea próspero tiene la obligación de asistir al que no lo es. Sobretodo si la prosperidad es para un religioso. En el odu de Baba Eyiogbe se advierte, que los representantes religiosos en la tierra no trabajen desde la avaricia. Se insta a pedir lo justo. Baba Eyiogbe enseña que bajo ningún concepto a las personas se les debe marcar obras y/o ceremonias con el fin de acumular riquezas y a su vez tampoco se puede realizar obras-ceremonias sin pedir un derecho adecuado. No obstante, Ifa dictamina que tanto las consultas como las obras deben realizarse independientemente de los medios de la persona. Si la persona no tiene con qué costear la adivinación o las obras marcadas el religioso debe asistir (en la medida que pueda) a la persona. Trabajar desde la compasión, la empatía y solidaridad refuerza los pactos de todos iniciados que vienen a este mundo a servir a los Orishas-Ifa no a sí mismos.

Más aún, la prosperidad no puede ser lograda desde la avaricia, codicia y engaño, todo lo contrario, quién sea próspero en la vida, tiene la obligación moral de contribuir con sus comunidades y pueblo para que mediante su prosperidad compartida las condiciones y calidad de vida mejoren. Su presencia hace que la comunidad y pueblo mejore. Ese es el fin de todo habitante de esta tierra, el desarrollo de Iwa Pelé con la su respectiva encomienda de dejar este mundo mejor de como lo encontramos. Vivir una vida desde este entendimiento hace que sea una longeva y dulce como la miel. Es desde este entendimiento de que se puede entender (como nos relata el odu Osa Di) que: “Hay quien siendo un humilde obrero, vive como un Rey, y hay quien sobrándoles todo, le falta todo, porque no han encontrado en sus vidas tranquilidad espiritual, que es después de la salud, la mayor riqueza que se disfruta en la Tierra”. Les deseamos de todo corazón un año lleno de prosperidad para todo el pueblo de Puerto Rico. La prosperidad compartida, solidaria con responsabilidad social, hace que la acumulación de muchos pocos tiene más valor que pocos muchos. Ayudando al otro, nos ayudamos a nosotros mismos. Ahí está la clave de levantarnos como pueblo y país.